sábado, 25 de marzo de 2017

El, me somete

Anochecía, mi Amo me ordenó que me desnudase y dijo “voy a usarte puta”. La sinapsis que esa frase produjo en mi mente repercutió en todo mi cuerpo y me provocó un oleada de calor y deseo. Me saqué el vestido que era lo único que me cubría y quede desnuda, con mi collar de perra y la mirada baja, sometida, suya…

Me sorprendió que mi dueño me tomara con tanta firmeza, me apretó fuerte las caderas y me empujó tirándome en la cama. Mi cuerpo cayó sobre el colchón, me sentí muy vulnerable, desnuda y objeto de sus deseos pero inmensamente feliz. Al verme agitada me susurró al oído "shhhh... tranquila, nada malo te puede pasar con tu Amo". Adoro que me tranquilice, que me controle de esa forma, estaba ansiosa, deseosa y mojada; pero mi Amo estaba ahí para hacerse cargo de todo…

- Quiero que seas muy obediente putita, tu Amo te enseñará a ser una buena esclava y vos lo vas a gozar mucho, ¿está claro?
- Sí Amo, conteste.

Él salió de la habitación y me dejo sola, trate de calmarme y de controlar la ansiedad que me provoca que me deje. No tardó mucho, pero cuando volvió, venía acompañado por una chica. El tenía una mano sobre su nuca y ella parecía disfrutarlo mucho. Mi corazón dio un vuelco, me dio mucha bronca lo que veía, me sentí ridícula y enojada. Seguro mi Dueño lo notó porque se acerco a mi y empezó a acariciarme al tiempo que me hablaba con suavidad y me decía “Shhhh, tranquila mi perrita esta todo bien, vas a ser una buena esclava, no hables, solo obedece”

Me explico que la chica que estaba parada a nuestro lado era una perra al igual que yo, estaba a su servicio, que no me iba a dar mas explicaciones que esa y que yo sabía bien que debía aceptar la voluntad de mi Amo y esforzarme por ser mejor. No dije nada, apreté fuerte los dientes y las lágrimas empezaron a rodar por mi cara. Pareció gustarle esa respuesta, me besó con pasión, sentí que me encendía en ese beso y me dijo mirándome a los ojos “te adoro mi perrita”

Lo que sucedió a continuación fue pasando rápido, como un sueño; difícil de explicar, difícil de entender… Mi cuerpo respondió a las caricias de mi Amo como siempre lo hace, con pasión y deseo; sus manos tocando mi piel desnuda hicieron que me mojara al instante. Luego le ordenó a la chica que se acercara y nos dijo que ahora lo complaceríamos, que nos observaría y nosotras jugaríamos para él como las perras putas que eramos. Ordenó que nos besáramos y así lo hicimos. Noté que a medida que la excitación ganaba mi primera sensación de posesión, iba sintiéndome atraída por esa chica. Era bonita, de piel suave, tenía el cabello color negro y parte de él le cubría los hombros. Sabía que mi Amo le habría ordenado que lo use largo y suelto, como a él le gusta y como me había ordenado a mi.

Se acercó con timidez y empezamos a besarnos. Era una experiencia totalmente nueva para mi pero vino acompañada de una sensación agradable. Pensé que como siempre había sucedido, si él decidía impulsarme a  dar ese paso era porque estaba preparada para ello. Ese pensamiento me dio seguridad. Pronto noté que los labios de la chica eran suaves, abría su boca dejándome hacer, mi lengua se impuso con facilidad y marcaba el ritmo de ese beso. Ella seguía mis impulsos, era maleable y receptiva, esperaba que indicara como seguir. Me gustó eso, sentí simpatía por mi compañera y me animé a tocarla y a dejar que fluyera mi deseo.

Nuestro Amo nos miraba atento, sentado sobre un taburete al costado de la cama, vestía de negro, sus ojos me encendían y su expresión me dominaba por completo. En el silencio que solo era interrumpido por nuestros suaves gemidos, la voz de mi dueño se impuso "Muy bien perritas, suficiente, ahora quiero que me ofrezcan el culito."

Las dos nos pusimos en la posición que nos había enseñado y abrimos nuestras nalgas. Él nos dijo que estaba complacido de sus perras y que ahora nos pondría nuestras colas de perras. Hizo que lamiera el plug que introduciría en el culo de la perra y luego se lo insertó. Ella gimió con suavidad, se quedo quieta y le agradeció. Luego fue mi turno, no me gustaba ese elemento, pero a esta altura sabía bien que mis gustos eran irrelevantes. Sentí como se abría mi culo a medida que me penetraba. Me dolió e intenté alejarme. A él no le gusto eso, me hablo con dureza y me dijo que me azotaría para que no olvida cual era mi lugar. Me dijo que lo hacia por mi bien, que de esa forma sería mas fácil vencer mi resistencia y disfrutar del placer de servir a mi dueño. 

Me mordí el labio para no gemir.mientras mis nalgas recibían los golpes que mi Señor me propinaba, aguanté cuanto pude, pero me dolía mucho y no podía soportar más sin gemir. Cuando escuchó mis gemidos, al contrario de lo que esperaba, empezó a azotarme con mas fuerza. Me dolía demasiado, lloraba y gritaba y le rogué por favor, con toda la humildad que pude que ya no lo hiciera más. Pero él estaba decidido a llevarme mas allá esta vez, me dijo que controlara el dolor, que lo estaba haciendo muy bien y siguió descargando sus azotes en mis nalgas. No podría decir cuanto duró, ni cuantos fueron, entré en una especie de letargo y el dolor empezó a ser parte de una seminconsciencia en la que me sumergí.

Recuerdo que me sorprendí cuando sentí el frío de la crema en mis nalgas. Mi compañera me aliviaba el ardor obedeciendo sus órdenes.

- Lo hiciste muy bien perrita, tu Amo esta orgulloso.

Mi Amo me abrazaba y susurraba esa frase en mi oído.

- Ahora te daré un premio...




Relato cedido por PrincesaJana.Serenity.

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