jueves, 5 de junio de 2014

Cuento para rocio-G-


Había una vez un país muy lejano lleno de sol y sal, con lindos atardeceres y preciosas puesta de sol por el poniente donde se encontraba el país del viento, este estaba en medio una gran bahía con abundante fauna marina que hacia las delicias de los aldeanos del Cabo. Y allí reinaba un rey justo y muy querido por todos, pero a pesar de tener un paisaje envidiable una reina noble y generosa que cuidaba de su pueblo, de los niños, los enfermos y los desamparados. 

A  pesar de todo, los aldeanos y los propios reyes estaban tristes, pues por las mañanas las hojas de las plantas y los árboles no aparecían con esas gotitas minúsculas que parecen perlas de fina plata, esto preocupaba mucho al rey, pues a pesar de todos sus esfuerzos, no ocurría nada, consultaron con muchos sabios y eruditos de todas partes, y nadie les daba una respuesta y mucho menos como solucionar el problema, El Cabo estaba triste.  Y así pasaron algunos años, un buen día apareció una hada con un lindo vestido  y un sobre en una mano, pidió audiencia con los reyes, estos se la concedieron como hacían con todo el mudo que quería hablar con ellos, se enteraron de su plato favorito y como era la hora del desayuno le prepararon tostadas de sobrasada y zumo de piña, cosa que alagó mucho a la Hada, que ya les conto que la enviaba la Reina de Las Marisma, para que les entregara el sobre que llevaba en la mano, advirtiéndole, que solo lo podrían abrir el día que tuviesen un vástago, y dicho esto la hada se toco con su varita mágica y despareció entre muchas estrellitas, como si fuesen fuegos artificiales de variados y lindos colores.

Los reyes no terminaban de entender nada pues tampoco tenían pensado tener descendencia eran muy jóvenes y querían dedicarse a su reino, así transcurrieron algunos años más, hasta que la reina se quedo embarazada, todo era alegría  por la buena nueva, pasaron nueve lunas y una noche la reina alumbró a una preciosa niña ; se acordaron del sobre, el rey lo abrió y en el se leía:

"Soy la Reina de las Marismas; soy la Blanca Paloma: Se que habéis tenido una niña que se llamará Rocío y con las primera luces del día os asomareis al balcón de palacio".

Y así lo hicieron en ese momento todas las plantas del reino, todas las flores, todos los árboles estaban cubiertos por esas gotitas de agua que parecen perlas de fina plata.

Los reyes ya no podían estar más contentos ni el pueblo más feliz, había nacido una princesita; la princesita de los cuentos de hadas, la princesita del Cabo.

Pero la Blanca Paloma les hizo un regalo más y no fue otro que la princesita naciese unos días antes de la romería que se celebra en su honor todos los años hasta estas fechas. El “Rocío”.

Que desde ese momento seria el día de su Santo.

Y colorín colorado, ¡¡¡ princesita !!!, este cuento se ha ………..;  y yo que estaba allí me sentí más feliz que una ……...; “Feliz Cumple”.

MasterAlmeria

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