miércoles, 29 de enero de 2014

Los estafadores emocionales.

Los estafadores emocionales son personas que aparentan ser lo que no son, jugando sin escrúpulos con los sentimientos y expectativas de otras personas y entre ellos los hay con una gran habilidad, son verdaderos virtuosos de la manipulación y el engaño.

Son maestros del disfraz, aparentando ser dignos de total confianza. Como leones en la estepa, estudian el entorno y buscan aquellas presas fáciles. Son expertos en detectar a mujeres que están pasando un momento difícil de sus vidas, que se encuentran heridas emocionalmente y que buscan algún tipo de vía de escape. Principalmente sin experiencia y fáciles de deslumbrar. Su objetivo es seducirlas a toda costa y se adaptan perfectamente a las circunstancias: dirán lo que sea necesario decir. Las harán sentir princesas, les dirán que nunca han sentido lo que ellas les hacen sentir. Les dirán que son lo mejor que han visto nunca. Que son “auténticas”, sin importar conocerlas apenas. También renegarán de sus otras relaciones, aunque eso sí: la víctima de turno deberá de mantenerse oculta.

No tienen reparos en fingir un amor que no sienten, ni sentirán. En cierta forma, su perfil se aproxima bastante al de un psicópata.

Una vez logrado su objetivo, la víctima se convierte en un lastre y a partir de ahí, los caminos que siguen pueden diferir, pero por lo general suelen optar por mantener “el pez en el anzuelo” mientras que este no cause demasiados problemas. Siempre suelen culpar a la otra parte de la ruptura, incluso si tienen la suficiente habilidad son capaces de “empujar” a la víctima hacia ella: lo que sea necesario para poder seguir manteniendo su ilusión de persona íntegra. Otra opción es culpar también a otras personas.

Suelen así mismo tomarse su tiempo en mantener el pez en el anzuelo de una u otra forma, para impedir que se les escape, impidiendo de esta forma que la persona estafada emocionalmente pase el debido y necesario duelo sanador: esto potencia su ego y les permite tener siempre un bote salvavidas a mano.

Lamentablemente, los estafadores emocionales son un cáncer de la propia sociedad humana. No son algo exclusivo de nuestro mundo, pero sí es cierto que es un fenómeno que se ve exponencialmente aumentado por internet. La propia red les ampara, les da cobijo y protección, al tiempo que les permite disponer de los disfraces necesarios. De alguna forma, les permite hacerse con una “reputación” virtual que puede ser absolutamente falsa que les ayude en su inmoral tarea.

Los efectos en las víctimas son devastadores. Tras el subidón emocional que les regalan, llega el momento de la desolación y el abandono. Se quedan en un limbo de descontrol emocional, de sentimientos de fracaso, de culpabilidad, de “no saber qué pasó” que cuesta mucho superar.

¿Merece la pena destrozar así a una persona tan solo para poner una muesca más en su pene?

 Para ellos, sí.

¿Se pueden reconocer de alguna forma?

Aunque hay algunas señales que podrían evidenciar que estamos ante un estafador emocional, no es nada fácil descubrirlos hasta que la presa muerde el anzuelo. Y muchas veces no son ellas mismas las que se dan cuenta, atrapadas en la tormenta emocional en la que son abandonadas. Son personas amables, seductoras, aparentando una gran seguridad en sí mismas. En el BDSM encuentran la coartada perfecta para sus deseos de poder, control y autogratificación.

¿Cómo protegerse de ellos?

La única forma de protegerse mínimamente de ellos es tener el conocimiento de que existen y son reales. Esto ayudará a mantenerse alerta. Además, es importante no perder de vista la realidad y basarse en hechos más que en palabras. La sensatez es una buena herramienta para todo: es la navaja multiusos de la mente. No parece nada sensato que alguien se enamore o quede prendid@ de “nuestros encantos” de buenas a primeras, esto es algo que requiere de cierto tiempo. Desconfíen si intentan mantener oculta su relación ante alguien o ante los demás (por ejemplo: comportándose de forma diferente con usted en público o en privado, no dejando rastros de su relación…). Aquí, en sométeme, pregúntense por qué, si sabe que es usted una persona real y que tanto significa para él no le avala o valora en su perfil.

¿Cómo superarlo?

Lo primero, es tomar conciencia plena de que ha sido víctima de una estafa emocional. Eso significa darse cuenta que esa persona que usted cree no existe realmente. Sólo es un espejismo de su mente, creado por un maestro de las ilusiones. Sólo era un disfraz diseñado para estafarla. Jamás sintió nada por usted, más que su propio interés enfermizo y egoísta. Dado que difícilmente les permitirán superar su duelo, les sugiero que lo cierren ustedes mismas. Pueden hacerlo mediante una última comunicación a la que no admitirán respuesta (y si llega, elimínenla) en la le declaren que está oficialmente muerto para usted. En un mundo ideal, sería conveniente la denuncia pública de esta persona, siempre que esté usted dispuesta a asumir el acoso y la culpabilidad a la que será sometida. Sin duda, su denuncia sólo servirá para inmolarla a usted. Pero servirá para que quizás otras personas en su misma situación den un paso adelante y consigan cambiar las cosas. Pero ya sabe: será culpabilizada, puede que insultada y hasta ridiculizada por ello. Así que esta vía es poco aconsejable.

Lo más importante es darse cuenta de que, pese a que los sentimientos de usted hacia esa persona eran sinceros, intensos y puros, éstos no fueron ni serán correspondidos jamás. Usted pudo AMAR con toda su alma, pero no fue así por la otra parte. Esa persona que usted lucha por desterrar de sus sentimientos JAMÁS existió.


Dragón.


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