viernes, 31 de enero de 2014

El sentir de una sumisa.

Un bonito texto anónimo y modificado por nosotras; moon y flava; para que podáis comprender el sentimiento de una mujer sumisa.

     Soy una mujer sumisa. Encuentro mi placer y mi goce en ser sumisa en una relación de pareja. No soy débil o estúpida. Soy una mujer fuerte, con carácter, con pensamientos claros y un concepto bien definido de como quiero que sea mi vida. No sirvo a mi Amo por ser débil sino por mi fuerza, mi orgullo y porque Él es el único que es capaz de doblegarme, al que le cedo mi voluntad.

     Busco en mi Amo todo su amor y protección, ya que nunca me siento tan llena como cuando Él está conmigo. Sé que Él protegerá mi cuerpo, mi mente, mi alma, con suma inteligencia. Él lo es todo para mi y yo lo soy todo para Él, de igual forma. Su tacto me despierta y sus pensamientos me liberan. Sólo sirviéndolo me siento completamente feliz.

     Sus castigos son duros, pero los acepto gustosamente sabiendo que siempre busca lo mejor para mi. Si desea mi cuerpo, se lo doy, satisfecha, y me da un enorme goce saber que estoy haciéndole feliz. Sin embargo, el placer carnal es sólo una faceta de nuestra relación. El amor, la confianza, el compartir, también conforman una parte muy importante.

Las lunas del Sir, cortesía de flava.
     Mi cuerpo es suyo, y si Él dice que es bonito, lo es. No importa como me vean los demás, soy bella a sus ojos, y por eso camino con la cabeza bien alta, porque ¿quién puede decir que mi Amo no está en lo cierto cuando dice que soy bella?

     Si me dice que soy su princesa, lo soy. Si me dice que soy su juguete, lo soy, su gata, su puta, su felpudo, lo soy, tan sensual y lasciva como Él me desee, y si otros no lo ven es que están ciegos o no saben ni reconocerlo.

     Mi mente es suya, y sólo Él la conoce por completo. No tengo secretos para Él, porque los secretos me apartarían de ser suya en cuerpo y alma. Los secretos pondrían una barrera entre mi Amo y yo, y no quiero ninguna barrera entre nosotros. Sus enseñanzas no son algo que yo busque o imagine, son algo que ha decidido que yo necesito y aprendo de Él y por Él .

     Mi alma es suya, tan desnuda como puede estarlo mi cuerpo cuando estoy postrada a Sus pies. No hay un sólo momento en el que no note su presencia, incluso cuando no esta conmigo sigue en mi mente. El desconcierto de mi alma, cuando lo enfado, es peor que soportar la angustia física que siento de algún castigo.


    Paso lo días sabiendo que la energía y la fuerza que pone en nuestra relación, es beneficiosa tanto para Él como para mi. Su parte al igual que la mía es dura, y le agradezco enormemente Su atención y apoyo. Por mi parte me dejo llevar, sentir, experimentar... Soy su placer y su responsabilidad y así me trata.

     Soy una mujer sumisa. Estoy orgullosa de serlo. Mi sumisión es un regalo que no doy a la ligera sino que sólo puedo dárselo a alguien que realmente lo aprecie, lo comparta y lo recompense. Sólo a Él me entrego por completo porque así lo siento y lo necesito.

En resumen: soy una mujer sumisa, que disfruta y aprende de la mano de Su Amo.

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