viernes, 27 de diciembre de 2013

raquel del XLI al XLV.

XLI.

Sentirte cerca, pese a todo.
No hemos cambiado tanto y, sin embargo,
somos tan diferentes…
No entiendo nada,
pero tú eres más sabio que yo y quizás sepas
a dónde estoy llegando.
¿Por qué sigo sintiéndome tan tuya?


XLII

Tus palabras me han puesto
la sonrisa en su sitio.
Sé que me quieres,
pero necesito que me lo digas
y que me lo digas como lo has hecho:
Te quiero, perra.


XLIII.

Mi sitio está donde tú quieras, amo.
Mi deseo es ocupar
el lugar de tus zapatos:
de día a tus pies, y de noche
a los pies de tu cama,
atenta a un movimiento tuyo,
esperando a que llegue
el día siguiente para servirte.


XLIV.

Ha ocurrido algo fantástico.
Necesito contártelo.
No sé si esperaré hasta la noche,
pero quiero que sientas en mi voz
lo feliz que me has hecho sin saberlo.

XLV.

Una tarde feliz
por hacerme sentir
que la vida es preciosa.
Tu perra cuando es buena
se vuelve muy pidona.

Quiero todas tus noches.


Aklan.

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