miércoles, 20 de noviembre de 2013

raquel del XXXVI al XL.

XXXVI.

Podría llamarte y darte más problemas,
pero sé que no te ayudará a estar mejor.
He intentado que se me vea bien
y casi lo consigo.
Tengo frío, me muero de frío por dentro.
Me acostaré. No voy a ser sociable.
Con suerte alguien me despertará
y me reiré de esta pesadilla.


XXXVII.

No soy capaz de recordar
ni cuál era la fecha de tu cumpleaños,
si el cinco o el seis,
si es hoy o mañana.
No sé qué está pasando.


XXXVIII.

Voy a la biblioteca.
Sólo tú me apoyabas.
Nadie entiende por qué quiero estudiar,
sólo mi madre y tú.
La tarde es fea.
Todo se ha puesto gris.
Me acuerdo de las cosas que quedaron
sin contarnos aún.
¿Qué tal es la señora que te limpia la casa?
Saber que tú estás bien,
que te cuidas, es bueno para mí.
No sé qué hacer
para no causar más problemas
sin dejar de saber de ti.


XXXIX.

Estoy cansada,
pero no tan cansada
para no desearte buenas noches.


XL.

¡Qué frío! ¡Qué aire! ¡Qué lluvia!
¿Así que tu hermana y tu tía
se han tenido que quedar en el aeropuerto,
aquí tan cerca?
Ojalá pudiera ir a conocerlas,
mirarte con sus ojos, que me cuenten,
que me salven la vida.


Aklan.