miércoles, 2 de octubre de 2013

raquel XVI, XVII, XVIII, XIX y XX.

XVI 

Me gustaría oír que estás bien,
que no estás enfadado conmigo,
que sí, soy un desastre,
pero que aun así me quieres
y me deseas,
y estarás a mi lado
para educarme.


XVII

Te espero para cuando tú me digas,
para escuchar tus cuentos,
para sentir abrazos y palabras,
para que, si te cansas, seas tú
el que apaga la luz.


XVIII

No quiero nada
que tú no puedas darme.
El sueño que no duermes cada noche
que pasas a mi lado
es el único regalo que he sentido mío
desde hace muchos años,
y, aunque algún día te canses de mí,
siempre te lo agradeceré.
Siento tu voz cansada.
Si supieras cuánto me tranquilizas,
cuánto me das, cuánto te quiero,
creo que incluso tú te asustarías.
¡Es tan frágil el hilo que nos une!


XIX

No haré nada sin que tú me lo mandes.
Dime lo que deseas. Yo lo haré.
¡Es tan hermoso nuestro sueño!
¡Es tan frágil y hermoso!
Dime que no es tan frágil.
Dime que tú lo sientes como yo,
que estás tan excitado como yo.
Dime que no permitirás que acabe,
que puedo estar tranquila,
que es imposible que se acabe.
Dime que sabrías localizarme
si algún día me rindo a la evidencia
de que no puede ser,
y vendrías, y me llevarías contigo
al lugar de los sueños,
al lugar donde nadie nos moleste,
a ese lugar donde la luna nos protege,
donde tú me proteges
y yo te serviré como mereces.


XX

Acaban de llegar tus mensajes de ayer.
Me sentí fatal, pensé que estabas dormido
o, tal vez, molesto conmigo.
Lo siento muchísimo. ¿Me perdonas?


Aklan.

1 comentario:

_lady_sumi dijo...

jooo que bonitas palabras... me encantan, me encantan, preciosas :)