martes, 10 de septiembre de 2013

Te miro y tiemblo.

Cada vez que bajas mis bragas, tiemblo.
Nada mas ver como tus manos se disponen hacia mi cadera para  tirar de ellas, mi piel se eriza,
y en mi estomago entran millones de mariposas, que revolotean con violencia.
Mi boca se queda seca, y mi mente se para, el pulso se me relentiza, e incluso parece que el tiempo se quiere parar, para darte todo el espacio que necesites, para que te recrees en lo que bien sabes que es Tuyo.

-No te muevas- me dices.

Jamás lo haría, se lo que te gusta ese ritual.

Me quedo quieta, ni siquiera pestañeo, solo espero.

Y poco a poco lo oigo, oigo como va aumentando el ritmo de tu respiración, como suena la hebilla metálica de ese cinturón que tantas veces me ha azotado.
Como el sonido de una cremallera me anuncia que Tu polla esta a punto de aparecer en escena.
No puedo evitar mirarla, ummm en todo su esplendor, me encanta.


Antes de nada te acercas a mi y rompes esas bragas que están molestando, no quieres obstáculos, solo mi sexo desnudo, sin tapujos.
A continuación Tus fuertes brazos abren mis piernas, de una forma brusca, fria, inesperada.
Acto seguido te dejas caer en mi, tu sexo me penetra sin previo aviso, una fuerte embestida, mi coño palpita, se aprieta, abraza Tu erección.

- Preparada gatita?-dijiste.

- Siempre estoy preparada Amo.- conteste.

- Puedes gritar si asi lo deseas puta, voy a ser muy duro contigo hoy.

No contesté solo cerre los ojos, sonrei y pensé genial, me fascina que se comporte como un animal sexual.




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