miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sobre las apariencias

Muchas veces cuando leo o escucho tomo prestado parte de lo leído o escuchado y de alguna manera lo incorporo a mi día a día... A veces  escribo a raíz de lo que tomé prestado, lo compongo,  lo recompongo, añado, invento, modifico, traslado, cambio y lo comparto en singular o en plural... Y salió esta historia... Con el placer de siempre y desde mi Huelva...  

Atlántico1960

¿Quien dijo que la apariencia es todo? Atlántico1960 se levantó de su asiento, y estudió a la gente que hormigueaba en la estación de aquella ciudad andaluza. Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una flor cerca de su mano izquierda.

Su interés en ella había empezado dos meses  antes en una sala de BDSM. Al entrar en la ventana del chat, se sintió atraído, no por las palabras del general, sino por las palabras escritas en el general por este nick... tremenda. La calidez, la redondez,  la desenvoltura de sus letras reflejaban una sumisa alegre, amable, llena de sentido común y de buen trato.

A los pocos  días y después de unos frases intercambiadas en el general le solicitó un privado presentándose y así comenzó esta historia. Ella vivía en otra ciudad andaluza. Al día siguiente, la empresa de él le requirió para un trabajo en otro continente, una labor de que debiera durar sobre mes y medio.

Durante mas de cuarenta y cinco días, ambos llegaron a conocerse a través del chat, privados, whatsapp y por fin de voz. Cada contacto entre Atlántico1960 y tremenda era un mas a mas; una hermosa relación A/s podía nacer. Atlántico1960 le pidió una fotografía, pero ella  rehusó... Decía y defendía que su Dueño tenía que quererla antes por dentro que por fuera.

Cuando finalmente llegó el día en que el debía regresar a España, en Andalucía ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la cafetería de la estación en aquella ciudad andaluza. Ella escribió: "Me reconocerás por la rosa roja que estará cerca de mi mano izquierda." Así que a las siete en punto, Atlantico1960 estaba en la estación, buscando a una mujer que ya le importaba muy mucho... tremenda... la sumisa  cuyo sentir conocía, pero cuya cara desconocía…

Dejaré que Atlántico1960 relate lo que sucedió después: "Una morena andaluza venia hacia mí, su figura era bonita y agradable de formas. Su cabello moreno caía hacia atrás,  sus ojos eran negros e inmensos. Enfundada en un  traje verde y blanco... Por poco me tropiezo con ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja cerca de una mano izquierda... Tenga cuidado por donde va caballero me dijo ella... Casi incontrolablemente di un paso para seguirla y en ese momento la vi, detrás de la chica estaba ella ... tremenda.

Era una mujer de cerca de sesenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un sombrero gastado. Era bastante llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo. La chica del traje verde y blanco se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer que  me había acompañado y colmado de sensaciones durante los dos últimos meses y cuyo sentir se confundía con el mío.

Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudé más... Esto no sería una hermosa relación BDSM, ni tampoco podría ser mi sumisa ni yo su Amo,  pero sería algo precioso, algo quizá aún mejor: una amistad por la cual yo estaba y debía estar siempre agradecido a tremenda.

Saludé y me presenté aunque al hablar, me ahogaba la amargura de mi desencanto. "Soy Atlántico1960, y Ud. debe ser tremenda. Estoy muy contento de que pudiera usted acudir a nuestra cita. ¿Puedo invitarla a cenar?"

La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante. -No sé de que se trata todo esto, muchacho, respondió, pero la señorita morena  del traje verde y blanco que acaba de pasar me suplicó que pusiera esta rosa cerca de mi mano izquierda. Y me pidió que si usted me invitaba a cenar, por favor le dijera que ella lo está esperando en el restaurante que está cruzando la estación.


¿Quién dijo que la apariencia lo es todo ? 

3 comentarios:

_luna__ dijo...

muy digno de ti Atlantico , me ha encantado,..... un beso madrileño
muakssssss

Vicente Cabello dijo...

Muchas gracias _luna_ , a ti especialmente por comentarlo en este post y a todos los demás que de alguna manera me animan a seguir posteando .

Y ante beso madrileño , dos megabesotes choqueros con tó los avíos ... :)

olivi_a dijo...

Me ha gustado mucho :)