martes, 13 de agosto de 2013

Una nueva sesión de sensaciones.

Las ordenes fueron muy claras:
- Llegarás sobre las cuatro, vendrás totalmente depilada, hoy si quiero algo de ropa interior, unas braguitas de un color llamativo, solo eso, un vestido suelto, vaporoso. No traerás nada de maquillaje, y de calzado unas sandalias planas que dejen casi todo tu pie al descubierto, uñas de pies y manos esmaltadas en color a juego con la braga que elijas.

- Si Amo, así será.- Solo eso acerté a contestar.

Me puse un poco nerviosa solo me quedaban dos horas para llegar a su casa, y si contaba que necesitaba una de camino, solo me restaba una hora para poder arreglarme y buscar el atuendo adecuado.
Subí a mi cuarto y nada mas abrir el cajón de la lencería, vi esas braguitas rosa fucsia con la parte trasera toda de encaje, pensé, uff nunca me las he puesto, tiene que haber un motivo por el que nunca las haya usado, y solo lo sabré cuando me las vuelva a poner. Así que las cogí y las puse sobre la cama. Entrar en el vestidor es casi peor que entrar en un campo de batalla jo, me reproche ser tan sumamente desordenada, no tenia tiempo y no veía ningún vestido parecido a lo que El me había pedido, nada, imposible, cerré la puerta con rabia, y apoye mi espalda contra ella, cerré los ojos y pensé -Oh Dios, no tengo nada así y menos de color-, empezaba a desesperarame cuando vi la luz.
Hacia dos días había comprado un vestido para regalárselo a una amiga, corrí escaleras abajo y allí estaba el paquetito sobre la mesa del ordenador. Quité el papel de un tirón y lo miré, claro que si, esto era lo que necesitaba. Las sandalias estaban controladas,  sin pensarlo mas que corriendo para el baño.

Menos mal, que aunque no este con El siempre conservo la costumbre de permanecer totalmente depilada, a no ser que tenga otras ordenes, el baño fue rapidísimo, el esmalte de las uñas a una velocidad increíble, de esos de secado rápido, porque si no imposible, y ale las braguitas, ya sabia porque no las había estrenado, por mucho que parecieran bragas, eran unas jodidas tangas jo. Bueno se quedan , no tengo tiempo de buscar más. Me puse el vestido, que por cierto me gustó como quedaba y las sandalias me las iba metiendo mientras bajaba las escaleras.

Al pasar por el espejo de entrada me miré y mas o menos esto fue lo que vi.


 Uff, que tarde, corriendo para el coche, menos mal no lo tenia en el garaje sino en la puerta de casa, arranque el motor, puse a extremo y a hacer unos pocos de kms, camino a mi lugar preferido, mi Amo, ese es mi lugar favorito.

Lo bueno de que estemos un poco lejos es que el paisaje es precioso, pensé que en verano no lo seria, pero tiene un encanto especial, y con esa visión y ese musicote, y por supuesto que me encanta conducir, fui disfrutando de la conducción y de aquel agradable recorrido.

Miré el reloj, jo las cuatro y cinco , estaba subiendo las escaleras y ya se habían pasado cinco minutos de mi hora de llegada, bueno tenia que entenderlo no podía llegar antes.
Toqué al timbre, las cuatro y ocho minutos, suspire, no abría, subí la mano para volver a tocar cuando me di cuenta que la puerta estaba abierta, empujé y entre.
Pase al salón pero me quede justo a la entrada, todo estaba oscuro y silencioso.

Quieta, afinando mis sentidos, cuando me llegó el olor a tabaco mezclado con su perfume, y su voz sonó suave:

- Ocho minutos tarde.
- Lo siento Amo no he podido correr más.
- Bien no pasa nada, ven aquí, acercate a mi.

Estaba sentado en su sillón, me situé justo delante suya, de pie entre sus piernas, entonces sus manos empezaron a tocar todo mi cuerpo, sobre el vestido. Después bajo el vestido, durante un ratito.
Mi sexo se mojaba y ardía, pero yo permanecia allí plantada sin hacer ni un solo movimiento, sin que de mi saliera ni un solo sonido.

- Arrodillate.

Cuando lo hice el sacó mi vestido, y aun a oscuras, manoseo mis pechos, firmes y preparados para sus juegos.
Acto seguido encendió la pequeña luz auxiliar de la mesita. Entonces lo miré, uff como me gustaba este hombre, no llevaba nada que cubriera su pecho, solo vestía unos jeans de botones desabotonados del todo, me encantaba eso, y El por supuesto lo sabia.
Se levantó y me dijo:
- Sigueme vamos al dormitorio.
En el cuarto ya, susurró a mi oído.-Tumbate, quiero verte sobre mi cama.


Creo que le gusto lo que veía porque permaneció de pie mirándome por un largo espacio de tiempo,
yo no sabia si debía hacer algo,  me quede quietita, sin casi respirar.
Se sentó a los pies de la cama, y abrió mis piernas.





Acariciándolas desde los muslos hasta los dedos de los pies, una y otra vez, mirándolas, absorto, con la vista perdida en ese pequeño trozo de tela que tapaba mi sexo.
No se como lo hizo pero en segundos me giro y me quedé tumbada boca abajo.


- Veo que has acertado en la elección de la braga, me parece muy bonita sobre tu piel.
- Gracias Amo, siempre intento agradarte.
- Mmmmm, no recuerdo una vez que no lo hagas conseguido, siempre estas a la altura de lo que espero de ti.
- Eso es todo un halago, muchas gracias Amo.

Con otro movimiento preciso volvió a ponerme como estaba antes sobre su cama, dirigió su vista hacia una mesita que había en un rincón, al entrar no se me ocurrió mirar para ese lugar, pero ahora mi vista se centraba en esa mesita, unas cuerdas blancas de algodón, y unas pinzitas de colores, el cenicero y el paquete de tabaco junto al mechero, nada más , eso es todo lo que había sobre ella.

Mi Amo tendió la mano y cogió una de las cuerdas - Levanta las manos-, eso mismo hice yo levantarlas rectas sobre mi cuerpo, entonces El se inclinó sobre mi y ató mis manos al cabecero de forja de la cama. Vi como se deslizaba hasta quedar justo al lado de mis pies, - Abrelas todo lo que puedas voy a atarlos también- y por supuesto no lo dude, las abrí sin ni siquiera llegar a pensarlo. De manera automática.
Una vez atada se dirigió otra vez a la mesilla, y cogió tres pinzas.
- Esto va a doler un poco, pero se que a mi puta le va a encantar.
Yo no podía articular palabra,  lo miré fijamente, pero no dije nada.
Con sus manos diestras colocó una pinza de color naranja en mi pezón, de una forma rápida y mortal, uff un intenso dolor recorrió toda mi columna vertebral hasta instalarse en mi cerebro.
- Estas bien? Del 1 al 9 cuanto duele?
- Estoy bien Amo, pues yo diría que sobre 8.
- Bien que no supere ese nivel, si eso ocurre dímelo.
Asentí con la cabeza, sin dejar de mirarlo.
Otra pinzita amarilla jugueteaba entre sus dedos, ya sabia donde la iba a colocar y yo esperaba el momento en el que otro intenso dolor volviera a subir por mi columna para acomodarse en mi cerebro, y exactamente eso es lo que sucedió.
- Creo que no es necesario repetir lo del nivel, si llega a nueve tienes que avisarme putilla.
- Lo haré Amo.
Uff quedaba otra pinza, y El sonreía y miraba mi sexo, y yo pensaba, será capaz?
Pues fue capaz, agarró mi sexo con sus dedos muy fuerte y sin piedad ninguna la pinza quedó pellizcandolo e impidiendo la entrada a mi vagina, es decir sellándolo.
En mi mente se agolpaban palabras, no duele tanto jo, duelen muchisimo mas los de los pezones, porque pensé que dolería mas aquí? y porque todo el dolor de antes, se esta convirtiendo en placer?
debo estar enferma, no no estoy enferma, el dolor es placer, lo que soy es masoca jo, que no que no lo soy, solo me gustan algunas cosillas fuertes, nah que es igual lo que me haga este hombre, que sea lo que sea me va a gustar.
 El sonido de una cámara de fotos me saco de mis pensamientos, levanté la vista hacia El, no dejaba de hacerme fotos y  musicar elogios, - estas preciosa, se te ve tan linda, ufff me fascina verte tal como estas, tienes una imagen perfecta para incentivar mi imaginación. -




- Ahora hay que quitarlas puta, y eso si que será doloroso.
Yo encogí los hombros a modo de pregunta, Y eso porque?
- No te miento, veras como duele mucho mas.

Con su mano rodeo mi teta derecha y con la otra mano quitó la pinza.
Uffff me retorcí de dolor, - Quitamelas todas Amo, quitamelas todas por favor.
- Si tranquila te las voy a quitar, relajate.
Relajarme? como? el dolor de quitarlas era insoportable y me quedaban dos joder, relajarme?

Hizo lo mismo con mi otra teta, por favor, de donde salia tantísimo dolor. Y por último la de mi sexo, y yo preparada para muchisimo dolor, y no jo, esa no dolía como las otras esa era mucho mas llevadera.
Cuando El colocó otras vez las tres pincitas sobre la mesa yo respiré aliviada, pero no dejaba de mirarlas con fascinación, que poca cosa puede hacer sentir tantas sensaciones, y no solo eso, sino llevarme del dolor al placer mas intenso.
Y oigo de nuevo el clack de las fotos.


 Su risa vuelve a sonar, y le miro, y El me mira sonriendo, Sus ojos brillan,, esta radiante, realmente bello, y pienso - Ea así es mi Amo, un loco encantador.

Suelta la cámara de fotos y se deshace de sus jeans que empiezan a estorbar. Se tumba sobre mi en la cama, y desata mis manos, acariciando mis muñecas. Noto su dura erección sobre mi pubis, y mi cuerpo se pone en modo imán, quiero atraerlo hasta lo mas profundo de mi. Me besa, sigue besandome, me dejo besar.
Sin dejar de besarme coloca su polla justo a la entrada de mi coño y empuja , empuja con dureza, hasta dejarme clavada en El, me llena, me invade, me ha ganado otra batalla, El es el rey, El es quien decide, donde como y cuando, El es el Dueño, el Amo.










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