jueves, 22 de agosto de 2013

Historias Prohibidas #001#


En los rincones más recónditos de mi cuerpo algo que no supe nombrar comenzó a vibrar al sentir la cera sobre mi suave piel. 

Se derramaba en gemidos desde mi garganta, erizaba mis sensibles pezones y contraía mi sexo haciéndolo algo húmedo, vibrante, independiente. 

Las ataduras me retenían de pies y manos mientras mi cuerpo se removía en una incongruente mezcla de dolor y deseo. 

En una indefinible fracción de tiempo sólo pude sentir un anhelo brutal de más de aquellas desbordantes sensaciones que tu mano me brindaba. 


Entonces tu fusta quebró aquella segunda piel enrojeciendo un poco más mis pechos y castigando mis sensibles pezones, mi húmedo sexo. 

El tiempo abstracto y prófugo se fue de vacaciones junto a mi respiración, tus dedos dentro de mi marcaban un ritmo que no pude seguir. 

Y al borde del orgasmo liberaste la venda dejando mi agitado sentir expuesto en mi mirada, para tu deleite mientras te sentabas a fumar. 


Mi cuerpo temblaba, fue el cigarro más largo de la historia. En un abrir y cerrar de ojos ya libres, me sentí engañada por tu siguiente paso. 

Apoyada sobre mis rodillas y mis manos, comenzaste a follarme. Presa de tus manos, una enredada en mi pelo y la otra azotando el ritmo. 

Aquella montaña rusa sin fin subió hasta lo más alto para caer en picado en el orgasmo más largo y glorioso de mi vida. 


Decidiste llenarme de ti utilizando mi culito, que agradecido o confuso te acogió hasta que sólo pude aferrarme a la sábana y morir contigo. 

La muerte más dulce, entre tus brazos, extasiada yo, y tu endiosado acariciando con ternura los cabellos de la musa de tu oscuro sentir. 

Tuya, tu juguete, tu dulce y sumisa muñeca, tu infinidad escrita en mi entrega, por siempre.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Este es el que mas me gusta de los que llevais...