miércoles, 7 de agosto de 2013

A la espera del azote.

El miraba un programa en la tele, le eche un ojo y era algo relacionado con coches, uff no me interesaba.
Me estire a todo lo largo que era en el sofá y entorné lo ojos. El resplandor de un sol de justicia intentaba atraversar incluso la madera de la persiana y la fina gasa de la cortina. Uno de los días mas calurosos del verano, una tarde larga sin poder salir a la calle, al menos hasta que no llegara la noche y resfrescara.
Suspiré, el Sir giró un poco el cuello y me miró, yo hice una mueca de aburrimiento, entonces chasqueo un poco su lengua como diciendo es lo que hay el calor no deja hacer otra cosa. Y volvio a su programita de coches.
Me levante y camine semidesnuda y provocativa delante de sus ojos para ver si despertaba, pero ni caso me hizo, seguia hipnotizado con la tele. Fuí a la libreria y recorri de una ojeada los titulos de aquellos libros, ninguno llamaba mi atención jo, con desgana me volvi hacia el salón y me acomodé otra vez en el mismo sitio.
- Cierra los ojos y duerme un poco.- me dijo en un tono algo burlón.
Los cerre e intente dormir, pero nada no tenia sueño, empezaba a desesperarme, vuelta para un lado, vuelta para otro lado, bocarriba, bocabajo, nah imposible. Al final opte por quedarme quietecita y por su puesto mi vista se fijó en El.




Entonces El se levanto, vino hacia mi y me acaricio las piernas a la vez que subia mi pequeño vestido hasta mi cintura.
- A ver que te pasa gatita?
- Nada Amo solo estoy aburrida.
- Aja, y crees que unos azotes te divertirian?

Nada mas oir eso mi cuerpo reaccionó , se tensó, mi sexo palpitó y por supuesto mi tanguita se mojó sin yo poder remediarlo.



 El ya sabia que eso ocurriria, asi que llevo su mano a mi coño y lo agarró con fuerza mientras se mordia el labio y su mirada empezaba a descubrir ese brillo de perversidad que tanto me gusta.

- Nunca te cansas? Desde que te conozco siempre has estado dispuesta para todo lo que he deseado.
- Para eso he nacido Amo, para estar siempre preparada para Ti.
- Ummmm, si ya veo.

En ese instante me volteó y caí de boca contra el sofa, intente incorporarme pero con un gesto rápido apoyó su rodilla sobre mi espalda y mis intentos de levantarme quedaron en nada.
Mientras que yo me quedaba quieta esperando su próximo movimiento El se quitó la camiseta, de color azul clarito que le quedaba de lujo, y desabotonaba su pantalón.

Mi diosa interior, emulando a grey, dió dos volteretas con doble tirabuson, empezaba la fiesta, miauuuuuuu.

Oi como abria la hebilla de su cinturón y como el cuero se deslizaba por la cinturilla de sus jeans, e imaginé como lo iba  recogiendo entre su mano.

Retiró su rodilla de mi espalda y casi sin darme cuenta me levantó del sofá con sus brazos, y me dejó de pie junto a El.
Se sentó donde yo antes yacia bocabajo y con un gesto de su mano me hizo entender que es lo que deseaba que hiciera y claro esta yo me deje caer sobre su regazo sin dudarlo ni un solo momento.



Mientras bajaba mi tanga, su mano acariciaba mi culete,  recorriendolo enterito, de un lado para otro, con una suavidad extrema, se tomaba su tiempo, estaba visto que no tenia prisa, y sabia que eso me desquiciaba, jo no tengo paciencia, pero El seguia acariciando, como si el reloj se parara, como si quisiera parar el mundo.

Yo permanecia quieta, sobre sus piernas, respiraba hondo y hasta en un momento determinado, cerre los ojos y conte hasta diez y luego suspiré profundamente, eso hizo que el soltara una sonora carcajada y dijera:

- Ahora tienes prisa puta, no decias que era un tarde muy larga y muy aburrida?
Yo gire mi cabeza, lo miré y El volvio a reir, al mismo tiempo que con su mano libre agarraba mi cabeza y la giraba para que no pudiera verle.

Un sonido de resignación salió de  mi garganta, totalmente insconciente, y El volvió a reir.

Antes de que el sonido de su risa acabara el primer azote me sacó de mi aturdimiento.




- Cuando acabe quiero que me digas cuantos han sido, me has oido puta?
- Si Amo, los contaré.

A medida que los azotes se iban agolpando en mi culo, mi sexo se mojaba, palpitaba y se contraia como si tuviera vida propia, y no solo eso, en mi cuerpo subia la temperatura y pedia mas y mas.

Los azotes seguian y mi mente contaba en silencio cada uno de ellos, algunos dolian otros picaban, y de vez en cuando su mano sabia y diestra acariciaba mi piel para que se aliviara un poco para luego continuar.
Esa mezcla entre dolor y placer, esa locura que anula la cordora y hace que te dejes llevar, sin quejarte, sin ni siquiera gemir, ni hacer ningun ruido, solo disfrutar de ese placer-dolor, que es tan dificil de entender pero que tanto me gusta.



Los azotes pararon, y mi Amo me sacaba lo que quedaba en mi de vestido, y acariciaba toda mi espalda y mi culete, con los dedos, como el que acaricia a un bebe, con todo el mimo del mundo, la otra mano fue hacia mi sexo, que estaba tan humedo que hasta hizo que me diera cierta verguenza, asi que cerre los ojos, y deje mi mente en blanco.
Uno de sus dedos se deslizaba con soltura dentro de mi coño, despacio sin ningun tipo de impedimente, entonces salio de mi interior un gemido, y el metió dentro de mi otro dedito, el ritmo iba en aumento,
y mis gemidos escapaban ya sin que nada lo impidiera, otro dedido en mi coño, ya iban tres y a un ritmo de vértigo, en este momento, la mano que acariciaba mi espalda agarró mi pelo e hizo que mi cuerpo se encogiera para que mi boca llegara a la altura de su polla.
Y en esa postura, medio encogida, con tres de sus dedos metidos en mi sexo moviendose a una velocidad demoníaca, mi boca en su polla, lamiendola, chupandola, mamandola, llegó mi orgasmo, un órgasmo duradero e intenso.
Me quede quieta, con toda su polla metida en mi boca, totalmente quieta, recreandome en mi placer, de pronto aprete fuerte mis labios contra la base de su estupenda erección, y mi lengua rozando todo su capullo, note que llegaba tambien su  deleite, como su cuerpo se estremecio y como su semen  calentito, delicioso se derramaba todito dentro de mi boca.
Ummm que delicia. No dejé que se desperdiciara ni una sola gotita.
Cai al suelo, arrodillada a sus pies, el sitio donde me gusta estar, mi sitio.

El me miro, joder que guapo que estaba, se levanto y me tendió la mano para que yo tambien lo hiciera.

- Vamos a la ducha anda, gatita.

Caminaba detras de El de su mano por el pasillo cuando se paró de pronto, se volvió y me miró muy serio:

- Cuantos azotes ha recibido hoy tu culo?

- Veintitres Amo.





3 comentarios:

erideeris dijo...

Jo... Que me gusta, no dejes de escribir nunca... Me encanta leerte preciosa... Gracias... :)

teela sum dijo...

Rubia que envidia me da leerte muchas veces... pero me encanta hacerlo.. muakss

Lady dijo...

Neenaaa ayyy que gusto por dios, mae lo leo y lo vivo, me encanta leer esas frases que para mucha gente escandalizarían. Oleee la libertad de expresión y oleee tu.
Sigue disfrutando como tu solo sabes y nos haces llegar a entenderte.
Muaakas guapaaa.