miércoles, 10 de julio de 2013

Preciosas piernas de rebeka71.


 Hay dos cosas que llevan a una sumisa al fracaso, "yo" y "mío". Olvídalas, son "suyas".

Si un Dominante no está orgulloso de sí mismo
no puede hacer sentirse orgullosa de él a su sumisa.

Una sumisa no debe preocuparse de sí misma,
su Dominante lo hacer por ella.

Para una sumisa ver el orgullo y satisfacción en los ojos de su Amo
es el mayor placer.

Un Dominante debe aprender y avanzar con su sumisa,
sino no será un buen Dominante.

La misma cadena que ata a la esclava por el cuello, ata al Amo por la mano.

Una sumisa necesita lo mismo las risas como las lagrimas,
con las dos disfruta plenamente.

Ningún Dominante te dará la paz que tu como sumisa no crees en tu interior.

 La peor prisión es un corazón cerrado.

1 comentario:

triskelia dijo...

y el día que la sumisa deje de temer al Dueño, también dejará su sumisión