miércoles, 5 de junio de 2013

Una partida de billar.



Aquella noche me había citado en un bar....  me había dado unas instrucciones concretas, sobre todo en cuanto a cómo debía ir arreglada, todo.... hasta el más mínimo detalle.

Saqué del armario unos preciosos zapatos de tacón alto, un vestido negro, de tirantes muy finos y un generoso escote. Me gustaba como se ajustaba a mi figura. La ropa interior sería únicamente unas braguitas, y como siempre, de color distinto al vestido, eso lo dejaba siempre a mi elección. Escogí unas blancas, las dejé junto al vestido encima de la cama,  y me dirigí a la ducha.

 Hoy debía llevar el pelo suelto, así que lo dejé secar a su aire.... comencé a vestirme despacio, aún me quedaba tiempo suficiente.  Un maquillaje suave, un poco de color en las mejillas y en los labios y un leve toque en los ojos, unos pendientes plateados largos y perfume....

Me asomé al espejo, ahuequé un poco el pelo, y sonreí al ver como por el escote, asomaba su inicial, grabada en mi pecho izquierdo.  Alisé un poco la falda, como intentando alargarla, pero no, seguía igual de corta. A Él le encantaba así.



Sonó el telefonillo del portero automático, era el taxi que habia avisado, asi que cogí el bolso y una especie de chal muy ligero que eché por mis hombros. Una vez le dí la dirección nos pusimos en marcha...

El bar no estaba muy lejos, no tardaríamos mucho en llegar... mientras estaba ensimismada en mis pensamientos, y al ir a preguntarle al taxista si faltaba mucho, me crucé con su mirada en el retrovisor, a la que respondí un poco desafiante, retirando el chal de mis hombros sin apartar la mirada de aquel espejo… me divertía aquella situación, por lo que descrucé mis piernas, aegurandome que vería mis braguitas…. supongo que por eso tuvo que dar ese frenazo y aguantar los insultos de otro conductor… 

Unos minutos más tarde, me dijo: “ya hemos llegado, señorita...” . Le pagué lo que marcaba el taxímetro, pensé que la propina ya se la había llevado con creces... “y si me lo permite, dígale a su novio que es muy afortunado”…. “muchas gracias, pero quien me espera es mi Amo, no mi novio, aunque se lo diré…”

No podría definir su gesto, salí sonriendo y me dirigí al bar.

Había bastante gente por la calle, pero habíamos quedado dentro. Miré el reloj y supuse que Él ya estaría dentro, asi que, intentando vencer mi timidez, entré a aquel bar.... me quedé parada por unos momentos al lado de la puerta, como me dijo que hiciera (esa era la última insrucción que tenia), mientras mi mirada le buscaba con ansiedad por todas partes. Sentía muchas miradas en mí, hasta que le ví..... me miraba muy fijamente.... estaba sentado a uno de los lados de la barra, observándome, y con un leve gesto, me indicó donde debía sentarme.... uff, estaba guapísimo, y esa mirada siempre me había hecho sentirme muy especial.


Me senté en uno de los taburetes que había libres casi al otro lado de la barra,  y al hacerlo se subió mi falda, dejando mis muslos, casi por completo, a la vista de todos. Me miraban, y sé que a Él eso le complacía…. Bajé el chal, dejando mis hombros al aire,  y mostrando provocativa el escote de mi vestido,  a través del que se podían adivinar los  pezones….

“El caballero de la esquina desea invitarla, señorita….” , me dijo el camarero poniendo ante mí una copa de vino blanco. Levanté la mirada y con una sonrisa, le agradecí la invitación…. Allí no nos conocíamos…

Esperaba alguna indicación, no sabía que hacer, él observaba tranquilamente como tuve que decirle que no a uno que me quiso invitar. Estaba nerviosa, esa es la verdad, pero Él estaba allí y sé que no iba a pasar nada malo. Hacía mucho calor….

Tomé otro sorbo de vino, y le ví levantarse, se dirigía hacia donde yo estaba…

“Te apetece jugar una partida de billar conmigo?!” ....  sus ojos clavados en mí,  dándose cuenta de que nuestro alrededor nos observaba..... “si, claro, por qué no?”, le contesté, intentando darle seguridad al tono de mi voz. Sonrió y me hizo un caballeroso gesto para que caminase delante de él hacia la mesa de billar.

Lo mejor de todo es que sabía que yo no tenia ni idea de jugar,  pero a Él le encantaba, aunque pronto me daría cuenta que la partida era la excusa para usarme como deseaba.....
 


“Apostaremos, de acuerdo? Quien gane hará lo que desee con el otro... te parece bien?”....  “sí, me parece bien...” le contesté, pensando cual sería el precio que me tocaria pagar, obviamente...

Y empezó la partida.... yo estaba pendiente de cada uno de sus movimientos o gestos por si recibía alguna indicación...  ahora me tocaba tirar a mí, Él me ayudo a colocarme para tirar “adecuadamente”, es decir, al inclinarme hacia delante para tirar, mi falda se subia, dejando asomar levemente el borde de mis braguitas. Cuando me dí cuenta, intenté colocarla, pero su mirada me dijo que no, que la dejara asi...

Continuó la partida, no iba a durar mucho, lógicamente, pero teniamos unos cuantos espectadores cerca de la mesa.... cada vez que yo tiraba, mi falda se volvía  a subir.... y pocos minutos después ,Él metió su última bola, declarándose claro ganador.... ni me atreví a pedirle la revancha, por supuesto....

“Bien, he ganado, así que ahora deberás pagar tu apuesta y hacer lo que yo quiera, verdad?”..... “por supuesto”, le respondí...  “ una apuesta es una apuesta”....

“Te quitarás las braguitas, y me las traerás caminando a cuatro patas por debajo de la mesa”.... le miré asombrada, pero asentí, con una mezcla de excitación y vergüenza. Habia varias personas pendientes de lo que estaba pasando, algo que a Él le satisfacía y a mi  empezaba a excitarme....



Me fui al otro lado de la mesa, y comencé a quitarme las braguitas muy despacio, mis manos bajo la falda, acariciándome sensualmente mientras lo hacia....  no me quitaba ojo de encima y yo buscaba algún gesto de aprobación, pero no lo encontraba.  Oía murmullos a mi alrededor, pero solo estaba pendiente de Ël.  Me quité del todo las braguitas e, instintivamente, las puse en mi escote...

Me coloqué al principio de la mesa, me puse a cuatro patas, y muy lentamente fui caminando por debajo de la mesa hasta llegar al otro lado, donde El me esperaba. Me dejó salir, pero me mantuve así hasta que me cogió una mano y me ayudó a ponerme de pié. Le miré sonriente, saqué las braguitas de mi escote y se las dí. En ese momento, puso una mano en mis nalgas, me apretó contra Él y su lengua buscó desesperadamente mi boca que le respondió apasionadamente.... su otra mano, debajo de mi falda, acariciando mi coño, completamente empapado...... “ummmmm,  mi preciosa perrita..... lo has hecho muy bien, sabes que si yo quisiera, podrías follarte a cualquiera de estos que tienes pendientes de ti, verdad?” .... sus labios pegados a los míos, yo no podía más que mirarle y besarle....

Hubiera dado cualquier cosa por saber lo que pensaban aquellas personas sobre lo que habían visto, y más, cuando Él me cogio de la mano y me llevó al baño de hombres....



Allí me apoyó las manos en un lavabo, me levantó la falda y de una fuerte embestida, me poseyó, mientras sus manos estaban dentro de mi escote pellizcando y retorciendo mis pezones.... cada embestida era mas fuerte que la anterior, y yo intentaba ahogar mis gemidos, hasta que paró, me agarró del pelo haciendome volverme hacia Él, y arrodillarme para correrse en mi boca, regalándome todo su éxtasis....

Con la respiración aún agitada, me levantó del suelo, me miró complacido, y me besó dulcemente, acariciando mi cara..... yo estaba feliz....

Cuando regresamos de nuevo al bar, todas las miradas estaban clavadas en nosotros.... cogí mi bolso y mi chal y caminé detrás de Él, de su mano, hasta la puerta.... cuando salimos a la calle, una brisa de aire fresco acarició nuestros rostros, apretó mi mano y  caminando, nos perdimos en la noche....


milady



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