lunes, 1 de abril de 2013

Tu orden, mi deseo.


 

Sabia que seria difícil, pero era una orden de mi Amo, y también sabia que por ser mi primera vez estaría muy nerviosa, aun así me encamine para cumplir mi orden.

Al salir del baño, donde había ido para maquillarme un poco mas y quitarme las bragas, siguiendo las ordenes de mi Dueño, mire a mi alrededor, recorrí todo el pub, tome conciencia de lo que iba a suceder y me coloque en  la barra.

El hombre, no fue elegido por mi sino por El, por mi Amo, su estampa no era muy agradable que se diga, tendría unos 50 años, y parecía que la vida no le había tratado muy bien, quizás en un tiempo pudo ser atractivo, pero el destino le jugaba una mala pasada.

Me sitúe justo a su lado, y adopte una postura insinuante, coloque los antebrazos sobre la barra y así mi escote dejaba ver toda la parte superior de mis pechos, que pugnaban por salir de allí y liberarse de la presión que ejercía aquella blusa ceñida sobre ellos.

 El hombre recorrió todo mi cuerpo con su mirada y su rostro esbozo una leve sonrisa, se estiro un poco sobre la barra y puso una actitud algo  mas decorosa.

-Buenas noches Srta. Desea beber algo? Puedo invitarla- me dijo.

-Buenas noches, no gracias, no se me permite beber mas.- Contesté.

Siguiendo los deseos de mi Amo, al ver que el hombre estaba receptivo, me acerque un poco mas a él, dejando que mi olor llegara a su cerebro y mi movimiento hizo caer un poco mas la camisa por mi hombro, dejando mas de mi piel al descubierto. En ese momento el hombre paso uno de sus dedos muy despacio sobre mi mano. Uff, mi mente se activo y mi cerebro acelero, y pensé que debía decirle lo que pasaba, y lo que yo era y el porque yo hacia eso.

 Instintivamente moví mi cabeza hasta encontrar la mirada de mi Amo, El vio mi rostro y supo enseguida que pasaba, asintió  y me regalo esa sonrisa divina que me hacia ser la mujer mas feliz del mundo.

Volví a coger mi compostura, me acerque a ese tipo todo lo que pude, lleve mi boca muy cerca de su oído y dije brusca y fríamente:

-Soy la puta de aquel Señor que ves sentado al fondo de la barra, soy su esclava, hago todo lo que desea y me ordena y esta noche a mi Dueño le apetece que otro hombre me use y tu has sido su elegido, si te parece bien y estas de acuerdo cuando acabe de hablar me seguirás, iremos hasta su coche que esta en el parking El estará presente sentado en el asiento del piloto, y tu y yo iremos al asiento de atrás, allí podrás usarme, mi uso por ti sera limitado, y te explico, podrás pedirme que te la chupe, también  tocar mi cuerpo y meter tus dedos en mi coño, después si te apetece follar mi coño podrás hacerlo, siempre con que uses condón. Has entendido?

El hombre se quedo callado, no decía nada, pensé que lo mismo ni siquiera me había oído, o que tal vez estaba alucinando y no se creía nada. Así que decidí volver donde mi Amo, porque el silencio de ese hombre casi me daba miedo.
Di un paso hacia atrás, me recoloque un poco la camisa y me gire, en ese momento su mano agarro mi brazo, tiro de mi hacia el y me dijo: Vale puta, me parece bien.

Yo mire a mi Amo y le hice un gesto, en ese momento el fue hacia la salida, al pasar delante de nosotros sus labios me enviaron un beso. El señor de la barra y yo salimos justo detrás de El.

 Subimos a la parte trasera del coche, primero el tipo después yo, mi Amo ya estaba acomodado en su sitio y había colocado el espejo retrovisor de manera que no perdiera detalle de nada.

Yo abrí del todo mi camisa y deje mis pechos libres, el hombre abrió los ojos, y dijo umm preciosos, y sin dejar de mirarlos siguió diciendo, tienes una puta con unos pechos casi perfectos. Sus manos los agarraron fuertemente, con un ansia, como el que agarra a un salvavidas, o como el que se agarra a la copa de un árbol para no caer al vacio. En un segundo sus manos, su boca, sus dientes, se volvían locos en ellos. Aunque una de sus manos tardo poco en subir mi falta en notar que no llevaba bragas y buscar mi sexo como un desesperado, yo no veía a mi Dueño porque estaba de espaldas, pero sabia que no perdía vista de nada.

 En un momento me agarro del cuello y mi cabeza bajo hasta su polla, que para mi sorpresa ya estaba fuera de su pantalón, y yo no me di ni cuenta de como había  ocurrido eso.

Oí su voz, -chupa puta, chupa, hasta el fondo- mi boca era especialista en eso, así que empece a hacer mi trabajo, esa polla entraba y salia de mi boca una y otra vez, sin prisas, ese hombre movía mi cabeza, sin violencia, incluso con cierta ternura, y susurraba, -despacio, quiero notar como tu boca se llena de mi, -
en ese momento dejo de tocarme, se recostó en el asiento y me dejo hacer.

Y como en un tono de suplica me decía:

 - Si así no cambies el ritmo por favor, sigue así durante un ratito.

Yo no varié en nada el ritmo , estuve mamando esa polla durante casi media hora, lo se porque de vez en cuando echaba un vistazo a mi reloj, levante un poco mis ojos para mirar la cara de ese hombre desesperado y en ese momento es cuando note que su excitación era total sus gemidos se aceleraron a tope, y yo separé mi boca de su polla la cogí con mis manos seguí moviendola, ahora ya mas bruscamente y  su semen salio disparado de su sexo, salpicando todo mi pecho, su respiración se calmo, abrió los ojos y me miro, sin decir nada guardo su polla de nuevo en el pantalón, se dispuso a salir del coche,
- Gracias, puta. Suerte. Al decir esas palabras la puerta se cerro tras él.

Mientras yo limpiaba el semen que aun quedaba en mis tetas, rugió el  motor del coche, mi Amo arrancaba, nos íbamos. Me acomode en el asiento trasero. Volvemos  a casa y una sensación de tranquilidad me invadió. Todo salio bien nuevamente. 



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